Tendeñera

Blog de excursiones

miércoles, noviembre 29, 2006

II Jornadas en Defensa de las Montañas

Conclusiones de las “II Jornadas en Defensa de las Montañas”
Zaragoza Noviembre de 2006
Plataforma en Defensa de las Montañas
http://www.ecologistasaragon.org/nieve/


Durante estas Jornadas, especialistas en geografía física y humana, ecología, urbanismo, turismo, ordenación del territorio, escritores, montañeses, periodistas y montañeros han desfilado por las mesas redondas para clamar contra el atropello que sufren las montañas aragonesas, explicar su sinrazón, definir su coste económico social, paisajístico y medioambiental y analizar cuales son las causas de su actual situación crítica.

El actual modelo turístico de las zonas de montaña, basado en el monocultivo del esquí, en las urbanizaciones asociadas a él y en las acciones especulativas correspondientes, es una amenaza para otros modelos de desarrollo que solo pretenden que se pueda vivir en la montaña de una forma digna, con servicios educativos, culturales, de salud y comunicación adecuados. Sin esas mínimas condiciones, que deben procurarse mediante una fuerte inversión pública, hasta ahora inexistente, las montañas son víctimas de la codicia urbanística. Por otra parte, el abandono y la inhibición de las administraciones hace que actualmente, sean las inmobiliarias y las financieras las que están “ordenando el territorio de montaña”.

Las estrategias de uso sostenible garantizan un futuro y una capacidad de decisión a los montañeses, mientras que el actual modelo turístico impulsado por el Gobierno de Aragón a través de su peculiar empresa ARAMON y basado en el desarrollo urbanístico descontrolado, hace que los montañeses estén abocados a marcharse o a seguir vendiendo sus tierras. Las políticas de desarrollo sostenible no excluyen ni el turismo, ni el esquí, pero si que exigen su verdadero control. La conjunción de una diversidad de sectores que procuren un desarrollo económico adecuado y sostenible debe ser explorada en profundidad.

El actual modelo de desarrollismo turístico en la montaña genera un crecimiento fuera de escala en el tiempo (extremadamente rápido) y en el espacio (de dimensiones desorbitadas y muy localizado) que a medio plazo crea desequilibrios manifiestos y a largo plazo situaciones totalmente insostenibles. Nota. Ver reciente informe sobre Esquí Alpino y Urbanismo en web de la PDMA.

Mientras que lo que se promete con este tipo de desarrollo es: fijar población, incrementar rentas autóctonas y puestos de trabajo, mejorar infraestructuras y servicios, ofertar más viviendas y disponer de una economía basada en las rentas del sector turístico, lo que se consigue es en realidad: una extraversión de las rentas, pérdida de la propiedad y de los recursos naturales de la zona, una frágil economía basada en la plusvalía del suelo, un incremento del precio de la vivienda, unos inmensos costos de mantenimiento de las nuevas urbanizaciones de segundas residencias y un grave aumento de la especulación.

Aun siendo éste un problema de capital importancia en Aragón, el Gobierno Autónomo ha desechado la posibilidad de debatir y aprobar una Ley de Protección de la Montaña y ha mantenido unas Directrices del Pirineo que están demostrando su clara inutilidad. Parte importante de la sociedad aragonesa le reprocha su mala gestión en cuanto a la conservación medioambiental y a su política urbanística en el Pirineo se refiere.

La actual crisis en las montañas aragonesas debida a la fiebre constructora y al desprecio del paisaje como valor primordial a salvaguardar, será juzgada con la misma crudeza con que ahora analizamos las políticas hidráulicas de los años 60. Algunos ayuntamientos pirenaicos participan de lleno en la gestión modelada por ARAMON sobre su futuro próximo y prefieren salir fuera de zonas catalogadas por las más altas instancias medioambientales (Reserva de la Biosfera) antes que renunciar a su eventual “desarrollo” urbanístico. Sin embargo otras zonas con el P.N de Ordesa y Monte Perdido a sus puertas, conservan todavía una capacidad de decisión sobre su futuro y una vitalidad notable.

Algunos medios de comunicación hacen gala de un silencio cómplice con esta situación en las montañas aragonesas y sólo se habla de ella a iniciativa de los movimientos conservacionistas. La conjunción de intereses entre algunos medios de comunicación, importantes entidades bancarias y grupos políticos hace que lo “políticamente correcto” venga impuesto. Existe una interrelación cada vez más estrecha entre ellos, de forma que imponen un fuerte control político, social y económico como hace mucho tiempo no existía en esta comunidad autónoma. El único objetivo común es ahora el beneficio.

Los medios de comunicación tiene la obligación de informar a los ciudadanos sobre la situación que científicos, organizaciones conservacionistas y montañeros denuncian en nuestras montañas. Es precisa una difusión mediática justa y adecuada que de cauce a esta sensibilidad y que genere un debate en profundidad, fijando unos criterios razonables, para el desarrollo de la montaña.

Las federaciones y asociaciones deportivas vinculadas a la montaña tienen en sus estatutos hermosos párrafos que hablan de la ”protección de la montaña y del cuidado de su biodiversidad”. Sin embargo el silencio o la tibieza en materia medioambiental es la norma general que exhiben sus directivas. Han tenido que ser los montañeros de a pié, individualmente u organizados en otros colectivos, los que han clamado por la protección del patrimonio natural universal que constituyen las montañas. El montañismo español federado tiene la obligación y debe comprometerse con fuerza a defender la montaña en su conjunto.
Existen importantes iniciativas legales que deben ser apoyadas y promovidas por los defensores de las montañas: la “Ley de Protección de la Alta Montaña Aragonesa”, “La carta de las Montañas” o la “Ley del Paisaje” esperan su turno. Es preciso impulsar su debate y aprobación para lograr un desarrollo económico y social de las zonas de montaña basado en el respeto y la potenciación de sus valores naturales, ecológicos y culturales.