Tendeñera

Blog de excursiones

lunes, marzo 19, 2007

Aventuras en Caballera: Rasal-Bolea

Salimos de Rasal, en un día de sol espléndido, con la intención de atravesar la sierra Caballera y llegar a Aniés o a Bolea, (dependiendo del tiempo atmosférico). Este domingo, no llegábamos a llenar el autobús, por lo que se esperaba una excursión tranquila y sin incidentes. Comenzamos caminando por una pista para coger, posteriormente, una bonita senda, a ratos empinada, a través del bosque. Dado que alguna persona sufrió una "pájara" y tuvo que subir muy despacio, nos tocó esperar un ratillo en el primer collado. Tiempo de espera agradable, contemplando una espectacular vista del Pirineo, destacando las tres Sorores.



Con permiso del jefe, dado que tenía que esperar a los rezagados, continuamos camino rumbo al refugio de La Paul, en donde habíamos previsto reunirnos todos. Tomamos una pista a la derecha, luego una senda y, de nuevo una pista... y nos despistamos (no vimos el desvío) y subimos, y subimos y subimos... hasta arriba y allí llegamos un pequeño grupo... sin cobertura.


Otros grupos quedaron en medio y los más inteligentes, esperaron al jefe, tomando el rumbo correcto. Tras llegar a un punto en el que se lograba enviar mensajes, llegó la orden tajante: bajad.
Y bajamos... bajamos... bajamos... nos reencontramos con José Luis y con Juanjo que nos seguían a matacaballo, dejando piedrecitas de colores como señales y juntos, llegamos a La Paul.

Casi habían terminado de comer, cuando sacamos nuestro condumio y entonces, alguien pregunto ¿y las sister?. Los demás. contestamos ¡Atiza!. y otros dijeron: se han ido por otro camino. Convulsivos movimientos de móviles... sin cobertura.

Al fin aparecieron, y el jefe dijo: ahora voy el primero y TODOS DETRÁS. Y nosotros: yo no he sido... la culpa fue de éste... es que aquel dijo... Parecemos novatos

Bajamos en dirección a Aniés y dado que el tiempo nos respetaba, nos unimos al GR1 en dirección a Bolea. Pasamos bajo la fantástica ermita de la Virgen de la Peña y, continuando la pista, nos desviamos hacia el barranco por un sendero a mano derecha, bien marcado de blanco.

El descenso es precioso. Un empinado sendero baja entre arbustos en flor y sobre rocas (peligroso si está el suelo mojado).



Nos adentramos en una espesísima vegetación con una gran pendiente, ayudándonos para bajar, de las mismas ramas que nos cubrían casi por completo. Desembocamos en el fondo, junto al río y bajo la espectacular ermita de San Nicolás.


Una senda de nuevo, trepa a media ladera, para dejarnos en una pista que nos llevará a Bolea









En el pueblo, jarras y jarras de espumosa cerveza para recuperarnos de siete horas y media de caminata (al horario previsto, hubo que añadir el extra de tanto subir para luego bajar).
Pero nos lo pasamos pipa. Que nos quiten lo bailao
¿Quién dijo que la media montaña era sencilla?